Quedamos el jueves 14 ya que entraba un buen swell de SO,
pero acompañado de un fuerte poniente. Por el sur todo estaba muy ventado y nos
dirigimos a una playa más resguardada. No la localizo por respeto a los
surfistas locales ya que es un spot poco concurrido.
El pico se encontraba a la izquierda de un espigón y para entrar tenías que remontar por la playa de al lado salvando dicho espigón. Me explicaron el funcionamiento de las olas y las corrientes de esa playa, ya que no había entrado nunca y soy miedosa en un spot desconocido. Tuve la gran suerte de compartir ese día de filmación con un gran surfer, Alex. Entré con él y siguiendo sus pasos o, mejor dicho, sus remadas llegamos al pico rápidamente, gracias a esta soltura que me proporcionó el perseguirlo casi conseguí una apariencia de local. Cerca del espigón la ola era más pequeña, pero mucho más hueca y muy rápida, allí se quedó Alex y yo opté por alejarme del espigón e ir a la zona que eran más grandes, pero que abrían más suavemente.
Cogí una buena derecha, tuve que bajar la pared muy agachada
para no caer ya que la ola tenía muchos baches, para el take off ya pude
incorporarme y reseguir la pared con la mano. ¡Una bonita ola! En La segunda quise levantarme rápidamente y al intentar girar caí.
Las fotos no son de ese día, pero sirven para hacerse una idea de cómo es esa ola y poder conocer el lugar en el que se forma. Hace años que la observo, por eso tengo fotos, y siempre decía que yo allí no entraría nunca debido a su turbulencia, y al entrar en la desembocadura de un rio pensaba que el agua estaría muy contaminada. Mi sorpresa fue cuando descubrí que estaba completamente equivocada, la ola abre bien y con buen recorrido y la calidad del agua es aceptable. Realmente nunca se puede decir nunca.







