Flama es mi tabla de surf de madera de paulownia, ecológica y hecha expresamente para mí. El shaper que ha realizado este cuidadoso trabajo es Sergi Galanó. En este blog intentaré exponer mis emociones, las sensaciones y los pequeños avances que voy realizando con mi apreciada Flama. A la vez iré explicando mis inicios en el surf y alguna que otra historia.

miércoles, 5 de marzo de 2025

Cualquier día te puedes encontrar en el paraíso


Entre semana, por una cosa o por la otra, es más difícil poder ir a surfear. Estoy pocos días en la ciudad, siempre tengo cosas y no me gusta ir con prisas al agua. En cambio, el fin de semana no falto a mi cita con el mar, a partir de poco más de medio metro bueno surfeo, si hay menos, nado.

Creo que no lo he comentado anteriormente, pero si no hay olas nado en el mar; todo el año y sin neopreno, y entreno dos días a la semana en la piscina, con un cañero grupo de aguas abiertas. Voy a surfear y a nadar sola, soy mayor y necesito estar entrenada para poder hacerlo.

A principios de semana vi que se presentaba una semana de olas acompañadas de muchísimo viento, una media de unos 25-30 nudos del NE. Escogí el miércoles para ir a una cala resguardada cerca del Garraf; el tamaño y la dirección eran buenos, 1.50 m de SE.  Con menos ola entra muy pequeño y con más ya es grande para mí.


Ese día me fui temprano para la playa, llegué a eso de las nueve y mi gran sorpresa fue encontrarme con unas olas perfectas y nadie en el agua. ¿Cómo es que no hay nadie ¿Hay corriente?  Llegué a la conclusión que no pasaba nada, que tenía que entrar sola y aprovechar ese paraíso.  Me sorprendió, ya que era un día que todas las playas estaban muy ventadas y esta, normalmente, suele estar muy concurrida.

Me fui a cambiar y vi que entraba un chico con un longboard. Fui para el agua alegremente, me gustaba la idea de compartir esa maravilla con alguien. Estuvimos casi una hora los dos solos, él cogía las olas más pequeñas y yo, que llevaba tabla corta, las de más tamaño.

Este día fue importante para mí en el surf porque conseguí una de las olas más largas que he cogido en toda mi vida surfera, era como si llevara un long como el del surfero con el que compartía la playa. Esta sensación de sentirte parte de esa ola que te está acompañando armónicamente a su ritmo acuático, te hace dudar de si eres ola, sirena o simplemente Pilar que ha encontrado el paraíso.

A la hora de estar en el agua aumentó el viento y con él los surfistas. Entraban contentos de finalmente haber encontrado una playa sin viento, imagino que muchos habían recorrido muchos km observando diferentes playas, sin decidirse por ninguna. 

La playa seguía estando bien, pero dejó de ser lo que era. Yo, ya cansada, salí del agua flotando de satisfacción.

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